Es la hora a la que inicio estas líneas.
Desde la noche que te perdí no ha pasado un solo día en el que no te tenga presente. No ha pasado un día en el que no me pregunte cómo estás, qué has hecho, si eres feliz. No ha pasado una noche que no extrañe tu calor...no ha pasado una noche en la que no te sueñe.
Esperarte ha sido muy duro. He aprendido cosas, desaprendido otras. Y ahora, justo en donde estoy parado, siento que me alejé un paso del abismo para acercarme a una pared llena de sables. ¿Debí saltar al vacío?
Te dejé alejarte porque no quería que me odiaras. Porque ya ocurrió con alguien a quien amé que, por no darle su espacio, terminó odiándome. Pero ahora me di cuenta de que te dejé alejarte porque me asusta encontrarme con que te has convertido en alguien completamente diferente a quien solía amar.
Ojalá tuviera respuestas. Sé que de momento estamos caminando por la misma vía. No vamos juntos, pero vamos por el mismo camino. Ya veremos si terminamos recorriéndolo juntos, o si definitivamente uno de los dos toma otra vía completamente diferente.
Debo decir...el dolor se fue. Supongo que tiene que ver con que pareces haber regresado a mi vida. Pero no lo hiciste de la manera en que quería o esperaba, y ahora estoy lleno de incertidumbre, de preguntas sin respuesta. También regresaste y me llenaste de expectativas. Aunque eso ya sería mi culpa.
Y el escenario. En cierto modo, hasta ahora, acerté cuando le dije a nuestra pequeña amiga que llegaría este punto. Pero de aquí en adelante la verdad no tengo idea de qué viene. No sé si el resto de mi pronóstico se va a cumplir, o si va a ser totalmente inesperado. Han entrado elementos en juego que no preví entonces.
Veremos.
Diario de un exilio emocional
sábado, 17 de agosto de 2013
viernes, 12 de abril de 2013
Cambios, desafíos y oportunidades: CRISIS
De eso se tratan las crisis...de momentos de cambio, en donde somos puestos a prueba por las circunstancias que nos rodean. Y es en esos momentos de crisis cuando, de pronto, podemos ver realmente de qué estamos hechos, y qué más le agregaremos a quienes somos.
Durante los momentos de crisis suele haber dos tipos de personas: los que piensan que todo está perdido, y los que toman las oportunidades para crecer. Y si bien es cierto que en ocasiones realmente todo está perdido, realmente no es la mayoría de los casos. Normalmente, las crisis representarán oportunidades para crear cosas, para salir adelante.
La crisis ocurre porque las cosas siempre están en movimiento. Es paradójico en cierto modo que la única constante en el universo es que las cosas cambian. Pero cuando eres capaz de aprovecharte de la crisis, normalmente vendrán cosas mejores. Identifica las oportunidades, crécete ante la adversidad, y recuerda que siempre habrá luz después de oscuridad, calma después de la tormenta.
Durante los momentos de crisis suele haber dos tipos de personas: los que piensan que todo está perdido, y los que toman las oportunidades para crecer. Y si bien es cierto que en ocasiones realmente todo está perdido, realmente no es la mayoría de los casos. Normalmente, las crisis representarán oportunidades para crear cosas, para salir adelante.
La crisis ocurre porque las cosas siempre están en movimiento. Es paradójico en cierto modo que la única constante en el universo es que las cosas cambian. Pero cuando eres capaz de aprovecharte de la crisis, normalmente vendrán cosas mejores. Identifica las oportunidades, crécete ante la adversidad, y recuerda que siempre habrá luz después de oscuridad, calma después de la tormenta.
jueves, 28 de marzo de 2013
Tres amores
Un amor me enseñó a dejar pasar...otro me enseñó a odiar...y el último me enseñó a esperar. A la primera, la quise casi desde que nos conocimos...fue mi amiga, mi confidente, y en un punto, la mujer a la que quería en mi vida...la penúltima vez que nos vimos me dijo "si en cinco años aún quieres estar conmigo, búscame"...la habría buscado de haber estado en el área, pero para entonces ya me había ido del país xD.
Mi segundo amor me dejó prendado casi desde la primera vez que la ví...aunque el amor vino luego, esa mujer me gustó desde el comienzo...y fue asombrosa...pero me rompió el alma y jugó conmigo de una manera tan cruel y despiadada que aprendí a odiarla...eventualmente dejé de hacerlo, pero las heridas siempre quedaron ahí.
Mi tercer amor fue mi gran amor...es mi gran amor...logró que los dos primeros quedaran a un lado, que simplemente dejaran de tener importancia alguna. Me llevó al cielo, al infierno y de regreso. Con ella quise y quiero construir una vida. Pero no se puede. Un alma libre jamás debe ser supeditada a los deseos de un ser humano, y mientras ella no quiera estar a mi lado, y no puedo ni quiero obligarla a ello. En todo caso, con ella solo puedo esperar, con paciencia, con aplomo. Quizá un día regrese. Espero que un día lo haga...porque aunque puedo seguir mi vida sin ella, me gustaba mucho más como era todo cuando estaba a su lado...
Mi segundo amor me dejó prendado casi desde la primera vez que la ví...aunque el amor vino luego, esa mujer me gustó desde el comienzo...y fue asombrosa...pero me rompió el alma y jugó conmigo de una manera tan cruel y despiadada que aprendí a odiarla...eventualmente dejé de hacerlo, pero las heridas siempre quedaron ahí.
Mi tercer amor fue mi gran amor...es mi gran amor...logró que los dos primeros quedaran a un lado, que simplemente dejaran de tener importancia alguna. Me llevó al cielo, al infierno y de regreso. Con ella quise y quiero construir una vida. Pero no se puede. Un alma libre jamás debe ser supeditada a los deseos de un ser humano, y mientras ella no quiera estar a mi lado, y no puedo ni quiero obligarla a ello. En todo caso, con ella solo puedo esperar, con paciencia, con aplomo. Quizá un día regrese. Espero que un día lo haga...porque aunque puedo seguir mi vida sin ella, me gustaba mucho más como era todo cuando estaba a su lado...
lunes, 4 de marzo de 2013
Música
Desde que puedo recordar, la música ha estado presente en mi vida...de pequeño, cuando vivía en el centro de Caracas, y luego al mudarme a Guarenas (Edo. Miranda), tuve mis primeros contactos con la música gracias a que mi mamá me llevó a lecciones de piano. Uno de los regalos que me hicieron mis papás en esa época fue un teclado Yamaha que aún conservo y uso ocasionalmente.
Sin embargo, cuando nos mudamos a Valencia (Edo. Carabobo), mi inclinación al piano no era tan intensa como sí lo era por un instrumento que, aunque entonces no lo aprendí a tocar, sé que un día me animaré a hacerlo. Se trataba del violín. Pero en la Orquesta Sinfónica de Carabobo necesitaban vientos metales, así que terminé tocando corno. Y me encanta su sonido. Pero por indisciplinado me fui, porque me parecía muy rígido, y entré a la banda del colegio, en donde comencé a tocar trompeta. Fueron buenos años.
Cuando entré en la USB, fue cuando aprendí a tocar guitarra, y además, fue cuando me encontré musicalmente dentro de un estilo con el que me identificaba y me sentía realmente cómodo. El rock, en todas sus variables, hoy hace parte de mi vida, y me trae además los mejores recuerdos. Y últimamente además siento que me mantiene atado a la realidad, me mantiene con los pies en la tierra.
Hoy que me encuentro viviendo fuera de casa, fuera de mi hogar, la música me mantiene en sintonía con todos mis recuerdos. Amigos, salidas, fiestas, noches de estudio, tardes de ocio, todas han tenido el elemento musical de por medio, y la verdad podría armar una banda sonora de la película no terminada de mi vida. Espero poder compartir siempre lo que armoniza mis días con las personas que hacen de mi vida un lugar tan grato, aún cuando se encuentren lejos físicamente.
No hay suficiente música en el mundo para escuchar en una vida, pero no alcanza una vida para oir todo lo que vale la pena.
Sin embargo, cuando nos mudamos a Valencia (Edo. Carabobo), mi inclinación al piano no era tan intensa como sí lo era por un instrumento que, aunque entonces no lo aprendí a tocar, sé que un día me animaré a hacerlo. Se trataba del violín. Pero en la Orquesta Sinfónica de Carabobo necesitaban vientos metales, así que terminé tocando corno. Y me encanta su sonido. Pero por indisciplinado me fui, porque me parecía muy rígido, y entré a la banda del colegio, en donde comencé a tocar trompeta. Fueron buenos años.
Cuando entré en la USB, fue cuando aprendí a tocar guitarra, y además, fue cuando me encontré musicalmente dentro de un estilo con el que me identificaba y me sentía realmente cómodo. El rock, en todas sus variables, hoy hace parte de mi vida, y me trae además los mejores recuerdos. Y últimamente además siento que me mantiene atado a la realidad, me mantiene con los pies en la tierra.
Hoy que me encuentro viviendo fuera de casa, fuera de mi hogar, la música me mantiene en sintonía con todos mis recuerdos. Amigos, salidas, fiestas, noches de estudio, tardes de ocio, todas han tenido el elemento musical de por medio, y la verdad podría armar una banda sonora de la película no terminada de mi vida. Espero poder compartir siempre lo que armoniza mis días con las personas que hacen de mi vida un lugar tan grato, aún cuando se encuentren lejos físicamente.
No hay suficiente música en el mundo para escuchar en una vida, pero no alcanza una vida para oir todo lo que vale la pena.
jueves, 28 de febrero de 2013
Memorias
Hasta hace unos días tenía en la cabeza una frase: "Quiero un cerebro que olvide y un corazón de piedra".
La tristeza y la rabia no son las mejores consejeras, ya que te hacen desear cosas que a la larga no te traen ningún beneficio...ni a ti, ni a quienes te rodean.
¿De qué me iba a servir un cerebro que olvidara? No quiero ser un cincuentón con Alzheimer por haber pedido un deseo en un momento de amargura. Si tuviera un cerebro que olvidara, me perdería de la alegría de recordar los mejores momentos de mi vida. Las únicas cosas que nos llevamos al final del camino son nuestros recuerdos, y los sentimientos y sensaciones que estos nos generan.
Y, ¿de qué me serviría un corazón de piedra? Un corazón incapaz de sentir amor, cariño, alegría, nostalgia, tristeza, rabia. Un corazón de piedra solo me convertiría en alguien inhumano, incapaz de manifestar emociones ante ninguna situación.
No quiero un cerebro que olvide, y tampoco quiero un corazón de piedra. Quiero un cerebro que, como hasta ahora, me permita tener siempre presentes a las personas y hechos más significativos de mi tránsito por este mundo. Quiero un corazón que se acelere cuando vea a quien me quite el aliento, cuando reciba buenas noticias, cuando me asuste. Quiero saber que estoy vivo, y solo si esos dos funcionan bien, aún cuando todo lo demás estuviera comprometido, sabré que estoy consciente, que estoy completo, y que puedo ser.
Esas son las dos piezas que hacen que mis memorias permanezcan. Recordar es vivir, porque es gracias al pasado que tengo el presente que requiero para forjar el futuro que deseo.
La tristeza y la rabia no son las mejores consejeras, ya que te hacen desear cosas que a la larga no te traen ningún beneficio...ni a ti, ni a quienes te rodean.
¿De qué me iba a servir un cerebro que olvidara? No quiero ser un cincuentón con Alzheimer por haber pedido un deseo en un momento de amargura. Si tuviera un cerebro que olvidara, me perdería de la alegría de recordar los mejores momentos de mi vida. Las únicas cosas que nos llevamos al final del camino son nuestros recuerdos, y los sentimientos y sensaciones que estos nos generan.
Y, ¿de qué me serviría un corazón de piedra? Un corazón incapaz de sentir amor, cariño, alegría, nostalgia, tristeza, rabia. Un corazón de piedra solo me convertiría en alguien inhumano, incapaz de manifestar emociones ante ninguna situación.
No quiero un cerebro que olvide, y tampoco quiero un corazón de piedra. Quiero un cerebro que, como hasta ahora, me permita tener siempre presentes a las personas y hechos más significativos de mi tránsito por este mundo. Quiero un corazón que se acelere cuando vea a quien me quite el aliento, cuando reciba buenas noticias, cuando me asuste. Quiero saber que estoy vivo, y solo si esos dos funcionan bien, aún cuando todo lo demás estuviera comprometido, sabré que estoy consciente, que estoy completo, y que puedo ser.
Esas son las dos piezas que hacen que mis memorias permanezcan. Recordar es vivir, porque es gracias al pasado que tengo el presente que requiero para forjar el futuro que deseo.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Extraños
A veces es fácil creer que los únicos extraños que se cruzan en nuestro camino son aquellas nuevas personas con las que nos cruzamos cuando cambiamos de locación, o cuando transitamos por la calle.
La verdad, a veces hay personas que conocemos, que hacen parte de nuestra vida, y que de un momento a otro, sin saber por qué, se vuelven completamente extrañas a nosotros. Como si nunca hubieramos entablado contacto. Como si fueran una persona de la que nos hablaron, o sobre quien leímos en la prensa, o vimos en televisión.
La gran pregunta es por qué se convierten en extraños de nuevo. Y de hecho, por qué nos convertimos en extraños para ellos. Personas con las que compartimos conversaciones, tragos, comidas, sonrisas, malas caras, eventos, lugares...personas con las que teníamos afinidad de algún tipo, de pronto vuelven al otro lado de la línea. Y peor, porque normalmente, cuando se convierten en extraños, uno de los dos no quiere volver a conocer al otro, como si fuera doloroso o dañino conocer a esa persona de nuevo.
A mí en particular me gustaría conocer a mis extraños. Me gustaría saber quienes son ahora, en qué se han convertido, cómo han cambiado. Porque después de todo, ya ellos no son quienes solían ser, y seguramente las razones por las que antes hubo afinidad, y también por las que volvimos a ser extraños, ya no están ahí. Son personas completamente diferentes, como seguramente también yo lo soy.
La verdad, a veces hay personas que conocemos, que hacen parte de nuestra vida, y que de un momento a otro, sin saber por qué, se vuelven completamente extrañas a nosotros. Como si nunca hubieramos entablado contacto. Como si fueran una persona de la que nos hablaron, o sobre quien leímos en la prensa, o vimos en televisión.
La gran pregunta es por qué se convierten en extraños de nuevo. Y de hecho, por qué nos convertimos en extraños para ellos. Personas con las que compartimos conversaciones, tragos, comidas, sonrisas, malas caras, eventos, lugares...personas con las que teníamos afinidad de algún tipo, de pronto vuelven al otro lado de la línea. Y peor, porque normalmente, cuando se convierten en extraños, uno de los dos no quiere volver a conocer al otro, como si fuera doloroso o dañino conocer a esa persona de nuevo.
A mí en particular me gustaría conocer a mis extraños. Me gustaría saber quienes son ahora, en qué se han convertido, cómo han cambiado. Porque después de todo, ya ellos no son quienes solían ser, y seguramente las razones por las que antes hubo afinidad, y también por las que volvimos a ser extraños, ya no están ahí. Son personas completamente diferentes, como seguramente también yo lo soy.
domingo, 3 de febrero de 2013
Pérdidas...
Cuando estás fuera de casa, muchas cosas se extrañan...la comida, los paisajes, el clima, la gente, los amigos, la familia, las rutinas...
Y cuando estás fuera, también te pierdes de muchas cosas...te pierdes de los cumpleaños, las graduaciones, las salidas esporádicas. Te pierdes de los almuerzos, de las caminatas entre clases o las bromas en el trabajo. Te pierdes muchos momentos buenos.
Hay algo que también se pierde, y que aunque puede parecer raro, perderse de acompañar a quienes quieres en los momentos difíciles no es tranquilizador, ni fácil. He perdido la "oportunidad" por llamarlo de algún modo, de acompañar a algunos de mis amigos y familiares en algunos de sus momentos más difíciles. Y aunque pueda parecer raro, me gustaría no perderme de eso...porque acompañar a alguien en sus momentos más difíciles, y en sus más alegres, es una de las cosas que permite expresar el cariño que se tiene por alguien.
Pérdidas...incluso de las cosas más inesperadas...pero están presentes.
Y cuando estás fuera, también te pierdes de muchas cosas...te pierdes de los cumpleaños, las graduaciones, las salidas esporádicas. Te pierdes de los almuerzos, de las caminatas entre clases o las bromas en el trabajo. Te pierdes muchos momentos buenos.
Hay algo que también se pierde, y que aunque puede parecer raro, perderse de acompañar a quienes quieres en los momentos difíciles no es tranquilizador, ni fácil. He perdido la "oportunidad" por llamarlo de algún modo, de acompañar a algunos de mis amigos y familiares en algunos de sus momentos más difíciles. Y aunque pueda parecer raro, me gustaría no perderme de eso...porque acompañar a alguien en sus momentos más difíciles, y en sus más alegres, es una de las cosas que permite expresar el cariño que se tiene por alguien.
Pérdidas...incluso de las cosas más inesperadas...pero están presentes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)