sábado, 17 de agosto de 2013

2:18

Es la hora a la que inicio estas líneas.

Desde la noche que te perdí no ha pasado un solo día en el que no te tenga presente. No ha pasado un día en el que no me pregunte cómo estás, qué has hecho, si eres feliz. No ha pasado una noche que no extrañe tu calor...no ha pasado una noche en la que no te sueñe.

Esperarte ha sido muy duro. He aprendido cosas, desaprendido otras. Y ahora, justo en donde estoy parado, siento que me alejé un paso del abismo para acercarme a una pared llena de sables. ¿Debí saltar al vacío?

Te dejé alejarte porque no quería que me odiaras. Porque ya ocurrió con alguien a quien amé que, por no darle su espacio, terminó odiándome. Pero ahora me di cuenta de que te dejé alejarte porque me asusta encontrarme con que te has convertido en alguien completamente diferente a quien solía amar.

Ojalá tuviera respuestas. Sé que de momento estamos caminando por la misma vía. No vamos juntos, pero vamos por el mismo camino. Ya veremos si terminamos recorriéndolo juntos, o si definitivamente uno de los dos toma otra vía completamente diferente.

Debo decir...el dolor se fue. Supongo que tiene que ver con que pareces haber regresado a mi vida. Pero no lo hiciste de la manera en que quería o esperaba, y ahora estoy lleno de incertidumbre, de preguntas sin respuesta. También regresaste y me llenaste de expectativas. Aunque eso ya sería mi culpa.

Y el escenario. En cierto modo, hasta ahora, acerté cuando le dije a nuestra pequeña amiga que llegaría este punto. Pero de aquí en adelante la verdad no tengo idea de qué viene. No sé si el resto de mi pronóstico se va a cumplir, o si va a ser totalmente inesperado. Han entrado elementos en juego que no preví entonces.

Veremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario