jueves, 28 de febrero de 2013

Memorias

Hasta hace unos días tenía en la cabeza una frase: "Quiero un cerebro que olvide y un corazón de piedra".

La tristeza y la rabia no son las mejores consejeras, ya que te hacen desear cosas que a la larga no te traen ningún beneficio...ni a ti, ni a quienes te rodean.

¿De qué me iba a servir un cerebro que olvidara? No quiero ser un cincuentón con Alzheimer por haber pedido un deseo en un momento de amargura. Si tuviera un cerebro que olvidara, me perdería de la alegría de recordar los mejores momentos de mi vida. Las únicas cosas que nos llevamos al final del camino son nuestros recuerdos, y los sentimientos y sensaciones que estos nos generan.

Y, ¿de qué me serviría un corazón de piedra? Un corazón incapaz de sentir amor, cariño, alegría, nostalgia, tristeza, rabia. Un corazón de piedra solo me convertiría en alguien inhumano, incapaz de manifestar emociones ante ninguna situación.

No quiero un cerebro que olvide, y tampoco quiero un corazón de piedra. Quiero un cerebro que, como hasta ahora, me permita tener siempre presentes a las personas y hechos más significativos de mi tránsito por este mundo. Quiero un corazón que se acelere cuando vea a quien me quite el aliento, cuando reciba buenas noticias, cuando me asuste. Quiero saber que estoy vivo, y solo si esos dos funcionan bien, aún cuando todo lo demás estuviera comprometido, sabré que estoy consciente, que estoy completo, y que puedo ser.

Esas son las dos piezas que hacen que mis memorias permanezcan. Recordar es vivir, porque es gracias al pasado que tengo el presente que requiero para forjar el futuro que deseo.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Extraños

A veces es fácil creer que los únicos extraños que se cruzan en nuestro camino son aquellas nuevas personas con las que nos cruzamos cuando cambiamos de locación, o cuando transitamos por la calle.

La verdad, a veces hay personas que conocemos, que hacen parte de nuestra vida, y que de un momento a otro, sin saber por qué, se vuelven completamente extrañas a nosotros. Como si nunca hubieramos entablado contacto. Como si fueran una persona de la que nos hablaron, o sobre quien leímos en la prensa, o vimos en televisión.

La gran pregunta es por qué se convierten en extraños de nuevo. Y de hecho, por qué nos convertimos en extraños para ellos. Personas con las que compartimos conversaciones, tragos, comidas, sonrisas, malas caras, eventos, lugares...personas con las que teníamos afinidad de algún tipo, de pronto vuelven al otro lado de la línea. Y peor, porque normalmente, cuando se convierten en extraños, uno de los dos no quiere volver a conocer al otro, como si fuera doloroso o dañino conocer a esa persona de nuevo.

A mí en particular me gustaría conocer a mis extraños. Me gustaría saber quienes son ahora, en qué se han convertido, cómo han cambiado. Porque después de todo, ya ellos no son quienes solían ser, y seguramente las razones por las que antes hubo afinidad, y también por las que volvimos a ser extraños, ya no están ahí. Son personas completamente diferentes, como seguramente también yo lo soy.

domingo, 3 de febrero de 2013

Pérdidas...

Cuando estás fuera de casa, muchas cosas se extrañan...la comida, los paisajes, el clima, la gente, los amigos, la familia, las rutinas...

Y cuando estás fuera, también te pierdes de muchas cosas...te pierdes de los cumpleaños, las graduaciones, las salidas esporádicas. Te pierdes de los almuerzos, de las caminatas entre clases o las bromas en el trabajo. Te pierdes muchos momentos buenos.

Hay algo que también se pierde, y que aunque puede parecer raro, perderse de acompañar a quienes quieres en los momentos difíciles no es tranquilizador, ni fácil. He perdido la "oportunidad" por llamarlo de algún modo, de acompañar a algunos de mis amigos y familiares en algunos de sus momentos más difíciles. Y aunque pueda parecer raro, me gustaría no perderme de eso...porque acompañar a alguien en sus momentos más difíciles, y en sus más alegres, es una de las cosas que permite expresar el cariño que se tiene por alguien.

Pérdidas...incluso de las cosas más inesperadas...pero están presentes.