jueves, 31 de enero de 2013

En el principio...

La madrugada del 15 de junio del año 2010 dio inicio al día más difícil que puedo recordar. Despertar a las 4 de la mañana para ir al aeropuerto no fue un problema...esa noche simplemente no pude conciliar el sueño. Y es que, estar a horas de abandonar el país al que siempre llamaste hogar, de abandonar todo lo que conoces - amigos, familiares, ciudades, carreteras, cultura, gente -, no es algo fácil de digerir. Y más aún si en realidad no quieres irte.

Meses antes vi partir a mis padres junto a mis hermanos. Meses antes los visité en su nueva morada. Meses antes dije que no me iría. Y sin embargo, las circunstancias habían cambiado, y nuevas decisiones fueron tomadas. Todos dijeron "tienes un mundo de oportunidades por delante", pero por aquel entonces no se sentía de ese modo. Me sentía como un traidor a lo que más amaba. Llegar a ese nuevo lugar no fue fácil. Llegué dando problemas, queriendo volver y sin ánimo alguno de conocer a nadie, ni de conocer nada de ese lugar.

Es difícil estar en un ambiente nuevo, conocer gente nueva. Pero más difícil, en ocasiones, es agradecer las oportunidades de cambio que se nos ponen por delante, y asimilarlas con valentía y determinación, para muchos, es un imposible. Tardé más de dos años en iniciar este diario, un poco porque no estaba listo para dejar salir estas emociones, un poco porque los recuerdos, con más frecuencia de lo que nos damos cuenta, nos pueden traer mucho dolor. Recordar todo lo que dejé es algo que hago a diario, porque es precisamente eso lo que eventualmente ha de llevarme de vuelta a casa.

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